En mayo, Anthropic, la empresa que hay detrás de Claude, publicó una guía de 36 páginas: The Founder's Playbook: Building an AI-Native Startup. Está pensada para quien quiere montar una startup desde cero con la inteligencia artificial en el centro. La he leído entera y tiene cosas muy aprovechables. Pero hay un detalle: casi ninguna de las empresas con las que trabajamos es una startup. Son pymes que llevan años funcionando, con clientes, facturas, un equipo pequeño y muy poco tiempo.
Así que la pregunta que me interesa es otra. Si ya tienes una empresa y vas justo de gente, ¿te toca contratar a alguien más o puedes automatizar parte del trabajo con IA? Te cuento lo que dice la guía, lo que hago yo cada día y dónde están los límites. Sin humo.
Qué dice la guía de Anthropic
La idea de fondo es que el camino clásico de una startup ya no funciona igual. Antes era validar, levantar dinero, contratar, construir y volver a contratar (p. 4). Según Anthropic, ahora un equipo muy pequeño, a veces una sola persona, puede validar el producto, tener los primeros ingresos «o incluso la rentabilidad antes de ampliar el equipo» (p. 6). La guía habla de tres terrenos donde la IA hace que una empresa pequeña rinda como una más grande: la investigación, la programación con agentes y la automatización de tareas operativas, como actualizar el CRM, preparar el informe semanal o publicar contenido (pp. 6-7).
Hay que leerla sabiendo quién la firma. Es de Anthropic, así que también sirve para presentar sus propias herramientas. Normal. Aun así, me gustó que no venda piloto automático. Lo dice tal cual: este trabajo «no se hace en piloto automático» (p. 7). Y en seguridad es bastante directa: los agentes de programación generan «código que funciona, no código que sea seguro por sí mismo» (p. 17).
Las citas son traducciones mías del original en inglés.
Si ya tienes una empresa, no hace falta empezar de cero
Para mí, lo más útil para una pyme es un ejercicio que la guía propone en la fase de lanzamiento. Sugiere hacer inventario de todo lo que pasa por tu mesa: cada tarea que se repite, cada decisión que te cae encima y cada proceso que solo funciona porque tú te acuerdas de hacerlo. Después, repartirlo en tres grupos: lo que se puede automatizar del todo, lo que necesita a una persona pero no necesariamente a ti, y lo que de verdad requiere tu criterio (p. 24).
Ese ejercicio sirve igual para una gestoría, una tienda online o una empresa de reformas. No tienes que reinventar tu negocio ni convertirte en una «empresa nativa de IA». Tienes que mirar qué trabajo se repite, qué se hace a mano porque siempre se ha hecho así y qué parte de eso puede hacer una máquina con alguien revisando.
Cuando alguien me dice «quiero meter IA en la empresa», mi primera pregunta es qué le quita más horas cada semana. La herramienta viene después.
Agentes IA para empresas: qué pueden hacer hoy en una pyme
Te hablo de lo que conozco porque lo uso.
Desarrollo. Buena parte del código de mis proyectos ya lo escribe un agente de programación (en mi caso, Codex). Así he construido Metrigame, una aplicación de estadísticas de hockey sobre patines, y también mis propias webs. Pero no es darle a un botón. Yo decido qué se hace, reviso lo que propone, lo pruebo y descarto bastante. El agente va muy rápido, pero el criterio lo pongo yo. Para una pyme, esto quiere decir que una herramienta interna a medida, que antes no salía a cuenta, hoy puede tener sentido. Es parte de lo que hacemos en desarrollo web.
Contenido y marketing. En hoquei.info, mi medio de hockey sobre patines en catalán, publicamos vídeos semanales de resumen. La IA lee las actas oficiales de los partidos y redacta el guion. Yo lo leo y lo apruebo, y después se generan la voz y el vídeo vertical. Me ahorra muchísimo tiempo, pero sigo revisando cada guion. Un nombre mal escrito o un resultado cambiado y el vídeo ya no sirve.
Administración y atención al cliente. Aquí entra todo lo que es pasar información de un sitio a otro: pedidos, correos, fichas, informes. En Pata y Papel, mi tienda de retratos de mascotas impresos, los pedidos llegan solos al proveedor de impresión. Nadie copia direcciones a mano. Con la atención al cliente pasa algo parecido: que un agente prepare la respuesta a una pregunta frecuente está muy bien; que la envíe sin que nadie la mire ya es otra historia.
Lo que sigue necesitando a una persona
Ahora viene la parte que muchos artículos se saltan.
Errores. La IA se equivoca, y a veces lo hace con mucha seguridad. En Pata y Papel estamos probando ilustraciones hechas con IA a partir de la foto que sube el cliente. Quedan muy bien, pero a veces la IA cambia una mancha del pelaje o el color de los ojos. Para quien encarga el retrato de su perro, eso no es un detalle: es otro perro. Por eso el cliente tendrá que ver y aprobar una vista previa antes de que se imprima nada.
Seguridad. La propia guía lo reconoce: la revisión que hace la IA es un buen primer filtro, pero no sustituye a las herramientas de seguridad ni, cuando hay mucho en juego, a una persona que revise (p. 18). Si un agente toca accesos, contraseñas o datos de clientes, alguien que sepa lo que mira tiene que revisarlo antes de ponerlo en marcha.
Datos. Antes de conectar una IA a tu correo, a tu CRM o a la facturación, piensa qué información va a ver y quién más podrá acceder a ella. No es para asustarse. Es para hacerlo con cabeza.
Responsabilidad. Si una respuesta automática promete algo que no puedes cumplir, el problema es tuyo, no de la herramienta. Automatizar no te quita la responsabilidad de lo que sale con el nombre de tu empresa.
Entonces, ¿contratar o automatizar?
Mi respuesta honesta: depende del trabajo que te falta cubrir.
Si lo que te ahoga son tareas repetitivas, con reglas claras y fáciles de revisar, automatiza primero. Contratar a alguien para copiar datos de un programa a otro sale caro a la empresa y aburre a la persona.
Si lo que te falta es oficio, trato con clientes o alguien que tome decisiones, contrata. La IA no va a cerrar por ti una venta complicada ni va a calmar a un cliente enfadado como lo hace alguien de tu equipo.
Y muchas veces la respuesta es una mezcla. Automatizas lo repetitivo para que la gente que ya tienes se dedique a lo que sabe hacer. La guía lo plantea de forma parecida cuando habla de liberar la atención del equipo para las decisiones que requieren criterio (p. 32).
Cómo empezar a automatizar tu empresa con IA en 5 pasos
- Haz la lista. Durante un par de semanas, apunta las tareas que se repiten y cuánto tiempo te llevan. No hace falta ninguna herramienta; con una hoja de cálculo basta.
- Clasifica. Usa los tres grupos de la guía: lo que se puede automatizar del todo, lo que necesita a una persona y lo que necesita tu criterio.
- Elige un solo proceso. Uno que se repita mucho, que tenga reglas claras y en el que un error no sea grave. Por ejemplo, pasar los pedidos de la web al programa de gestión.
- Pon a alguien a revisar. Al principio, todo lo que haga la IA pasa por una persona antes de salir. Cuando veas que acierta de forma constante, puedes ir soltando, pero nunca del todo en lo que es delicado.
- Mide y decide. Compara el antes y el después en horas y en errores. Si funciona, pasas al siguiente proceso. Si no, lo paras y no pasa nada.
Si quieres ver cómo lo planteamos nosotros, lo explicamos en nuestra página de automatización con IA.
El futuro no es trabajar sin personas
Lo que me llevo de la guía y de mi día a día es bastante sencillo. La IA sirve para quitarle a tu equipo el trabajo que no aporta nada, no para quitarte al equipo. En mis proyectos me permite llegar a cosas a las que antes no llegaba, y aun así sigo revisando y decidiendo cada día.
El futuro no es trabajar sin personas. Es trabajar de otra manera. Y no hace falta cambiarlo todo de golpe: con un proceso bien elegido ya se nota.
¿Qué procesos de tu empresa podrías automatizar con inteligencia artificial? Si te apetece pensarlo en voz alta, escríbenos y lo vemos juntos.